«Tu amor de ocaso»
A todas mis musas
A.J. Veliz
Abril 11/ 2018
Y entonces allí estabas tú, mirabas al horizonte como princesa esperando su caballero.
Allí estabas tú, como aquella joven desposada con un soldado, que pasa las tardes esperando su regreso o en el peor de los casos el informe de su deceso.
Allí estabas tú, como aquella mujer que espera en el muelle el regreso de su amado que prometió un dia volver a su lado.
Y allí te quedaste ¡Oh querida!
Con la mirada llena de esperanza, mientras las horas avanzaban, tú rostro palidecía y tus cabellos florecían.
Allí en el ocaso plantaste tu corazón, y juro que jamás me habían contado mayor amor que el de tus ojos.
Y aquí me quedé yo, que jamás volví porque temí dañarte.
Porque temí llevarme la pureza de tu amor.
Jamás volví porque mi alma no pertenece a la calma que había en ti.
Me acostumbré a batallar con los dragones, a los ruidos de la guerra y la tempestad de las olas.
Jamás volví porque en tu espera, allí me amabas como nunca nadie lo hizo.
Hoy me han contado que tus ojos se han cerrado y en tu rostro se ha pintado la alegría de un alma, que pasó su vida entera amando a este ingrato corazón.
Y yo que en la vida no tenía mayor tesoro que tu amor de ocaso.
¿Que caso tiene que viva?
Mejor es marcharme contigo y voy al fin a tu encuentro, a pagarte en la eternidad el amor que por mil dudas, por mil miedos te negué en esta temporalidad.
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